Para desertar del mundo profano y acceder a la sagrada realidad.

6/03/2006








Los chiquiliches (Presente, pasado y futuro):
Que hermoso alimento... quiero decir: "oh! que hermoso animalito".

Esta es la historia del chiquilichi de la familia Cicadidae del orden Homoptera.

Eranse esta vez unos chiquiliches apareadores. La madre se posó en el tronco de un huamúchil, allá donde hace curva la rambla , para dejar sus huevecillos; El padre está en la rama de un "paloblanco", la cigarra escucha chirriar a su amante, a causa del insoportable calor de primavera, por medio de las membranas de sus costados y momento seguido se dan cuenta que se habían acompañado hasta la muerte, a sus apenas 17 años bajo tierra y con apenas un mes de conocidos volando por el cielo, dedicados a la cría por toda la arboleda.

Había hace un millon de veces un chingo de chiquiliches.

Un mes después las lluvias comenzaban a crear una estrecha linea pluvial. Los huevecillos se desarrollaron, con sus patas traseras, la orda de sesenta chiquiliches Magicicada septemdecim escarba para enterrarse y ambrientos siguen piensando devorar las raíces del árbol más cercano.

Las ninfas platican:
-Carnales, Saldremos en 17 años-
-!Estas cabrón mano, yo voy a salir a los 13, no más!
-¿Sabes lo que sucede allá fuera?
-!oh sí! Vuelas, te apareas, comes, vuelas, haces ruidos, te apareas.
-Sí. Y te mueres al mes cabrón.-
-!¿No mames, neta?! Entonces prefiero que me cage un humano.
-!Ya mamaste! eres bien extremista.

En algún otro lugar las cigarras se decían.
-Esta humedad me esta matando, debemos salir rápido, esta noche será la gran noche, mi exoesqueleto no lo aguanto.
-Afirmativo. Este lugar es demasiado húmedo para nosotros.

Así que esperaron la noche.
Los chiquiliches escarbaron cinco metros hasta llegar a la superficie, unos quince se colgaban rápidamente de los árboles y a cada paso que daban se voverán más pesados. Su exoesqueleto se va secando y no aguantan más. Este se ha quedado inmóvil. Preocupado ve a sus demás compañeros.
-No chingues. ¿ahora qué?

Quedaron ahí unos minutos angustiantes.
Algo tronó, ya se podía mover. Como Hulk, razgó su vestimenta.
Unas membranas se empezaron a desplegar. Vió lo hermasas que eran las alas de los de junto al endurecerse y comenzó a menear las suyas.

Las linternas se veían entre los árboles, murmullos de personas, los niños corriendo y señoras con cubetas llenas de agua salada.

-!Son los primeros de la temporada, estos veinte en el mercado van a costar unos 50 pesos!
-!Ahogalos! Allá hay más. Orale mijo, agarre esos para que se los mandemos a tu tio hasta Maryland.

En el mercado de Ácatlan de Osorio llegan personas de pueblos vecinos, donde no se comen la cigarra, para vender los chiquiliches. Una señora compró dos medidas de chiquiliche y le hizo un regalo a mi familia.

Y elos ahí tan zozinhos, tan feos, muertos, voragineados; Y elos allá, deglutidos, ellos y sus ilusiones de ciclarse, después de 17 años en el inframundo, esperando la vida en el más allá, del otro lado, en el coelo. En verdad siendo deyectados, regresados en otra forma a los inframundos.

4 Comments:

Blogger cielo azul said...

wow... no conocia ese animalito!!!

saludos desde el cielo!

10:15 a.m.

 
Anonymous Anónimo said...

Here are some links that I believe will be interested

11:28 a.m.

 
Anonymous Anónimo said...

No mames!! está chido =) es que andaba por aquí buscando información sobre los chiquilichis en el google y ps apareció lo q escribiste, es q yo soy de Acatlán de Osorio y conozco los chiquiliches =D

Vientos!!!

5:01 p.m.

 
Blogger hugoclaren said...

esta muy padre tu comentario, yo tambien vivì cerca de acatlan de osorio.

Pero que rico son los chiquiliches¡¡¡¡

http://hugoclaren.hi5.com/

9:11 a.m.

 

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